Una imagen exterior rotunda y
un interior emblemático. Así
definia el arquitecto Eduardo
Arroyo su proyecto para la
construcción del nuevo campo de
fútbol de Lasesarre.
Estas palabras hacen referencia
a un interesante juego de
volúmenes y luces que
convertirán al nuevo estadio en
un edificio de enorme atractivo
arquitectónico,
independientemente del uso
deportivo que se le vaya a dar.
La pretensión es que el estadio
de Lasesarre, de apariencia más
fragil que la habitual en este
tipo de instalaciones, se
integre en el entorno en el que
se ubica, amablemente, de forma
que no rompa el camino de
apertura de Barakaldo hacia el
río Galindo.
Plano de Lasesarre
Concretamente, el nuevo estadio
ocupa una superficie construida
de 9.260 metros cuadrados, en la
zona norte de Galindo, al otro
lado de las vías de Renfe, y en
la misma posición lineal que el
campo de San Mamés. Está situado
a continuación de un gran parque
y es la sede del Barakaldo C.F.,
que hace uso de estas
instalaciones desde la temporada
2003-2004, tras la finalización
de unas obras que comenzaron en
la primavera de 2001.
De su desarrollo y coste, un
total de 866 millones de
pesetas, corrió a cargo de
BILBAO RIA 2000, en virtud del
compromiso que adquirió con el
Ayuntamiento de Barakaldo en
marzo de 2000. Entonces se firmó
un convenio por el que la
sociedad interinstitucional
acometía la construcción del
estadio a cambio de la cesión
por parte del Ayuntamiento de
15.000 meros cuadrados de suelo
para uso residencial.

Como primera característica
técnica de este campo de fútbol
de hierba natural, totalmente
cubierto, hay que decir que
dispone de un aforo de 7.960
localidades todas ellas para
público sentado). Pero lo
interesante es que al tratarse
de un campo desmontable y
moderno, podría sustituirse por
otro en el caso de que el
Barakaldo C.F., actualmente en
Segunda B, llegara a jugar en
Primera División y precisara de
más capacidad. En cualquier
caso, su configuración actual
resulta válida para la Segunda
División A.
Destaca del nuevo estadio, cuyo
campo de juego mide 105 metros
de largo por 68 de ancho, la
fragmentación del graderío en
edificios de menor tamaño. El
objetivo de este planteamiento
es facilitar el control y
distribución de los flujos de
personas en un campo de fútbol
concebido para una afluencia
masiva de visitantes. De esta
forma, en cada fragmentación del
graderío, habrá agrupaciones de
650 y 300 plazas contarán con su
propio acceso, lo que permitirá
una rápida evacuación en caso de
incendio o cualquier percance de
importancia.
Además, cada uno de estos
edificios de menor tamaño, cuya
suma conforma la totalidad del
estadio, tendrá un
funcionamiento casi autónomo,
disponiendo de espacios verdes,
servicios y cubierta
particularizada.

Frente a la apariencia urbana y
sofisticada del exterior del
nuevo campo de fútbol, concebido
en acero escultórico
y policarbonato en planchas de
grandes dimensiones, el interior
cuenta con la particularidad de
utilizar el color en los
asientos de manera aleatoria,
proporcionando un aire festivo.
El objetivo fundamental de este
planteamiento es lograr
transmitir la imagen de espacio
lleno de vida y color, incluso
cuando el estadio esté vacío.
Respecto a la cubierta,
desarrollada a lo largo de todo
el perímetro y capaz de
garantizar un cubrimiento total,
llama la atención su ligereza
visual y su caracter
translúcido, lo que garantiza el
máximo de luz posible. Esta
cualidad translúcida de la
cubierta permitirá ofrecer dos
texturas luminosas distintas. De
día es sólida, lechosa. De
noche, el estadio se convierte
en un objeto iluminado, que
ejerce de baliza urbana en la
oscuridad. Como dijo el
arquitecto EDUARDO ARROYO, que
se hizo cargo del proyecto tras
ganar el primer premio del
concurso EUROPAN 5, su objetivo
es proyectar un edificio
enmarcado en la arquitectura del
siglo XXI, donde ya no se trata
de impresionar, sino de lograr
unas líneas sencillas y claras.

Por último, el nuevo campo de
fútbol de Lasesarre dispone de
todas las instalaciones propias
de un estadio de este tipo.
En las esquinas suroeste y
noroeste se ubican los
vestuarios, control antidopaje,
enfermería, etc, con accesos
independientes y lucernarios
acristalados de vidrio que
permiten la iluminación y
ventilación de dichas áreas.
En la esquina noroeste se
situarán todas las instalaciones
del edificio, accesos rodados de
camiones y almacenes; y en el
suroeste, próxima al nuevo
parque y a las viviendas
proyectadas en la zona, el Club
Social Municipal y las oficinas
del Barakaldo Club de Fútbol.
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